jueves, 24 de mayo de 2012

LA MIRADA DE CELIA


Hoy tengo el placer de compartir con todos vosotros una mirada muy especial, es una mirada de alguien con quien he compartido grandes momentos, alguien que entró en mi vida lentamente sin hacer ruido, por casualidad o no?, una persona que va a seguir estando pase lo que pase y le pese a quien le pese.

La podría presentar de muchas maneras pero me apetecía escribirle un cuento. A mi me encantan los cuentos porque son historias entretenidas que transmiten valores, los cuentos permanecen a pesar del paso de los años, habitualmente terminan con los protagonistas felices comiendo perdices y porque realmente la nuestra es una historia tan bonita que parece sacada de un cuento.

Espero que os guste a todos en general y a la “Sesi” en particular, vamos allá:

“Hace muchos muchos años en un reino junto al mar coincidieron dos bellas doncellas, aparentemente muy distintas la una de la otra. Mientras la primera lucía una larga y lisa melena del color de los rayos del sol (ayy! pinchazo en el corazón) la otra se distinguía por sus rizos color púrpura, la primera no alcanzaba el metro sesenta de estatura mientras que la segunda tenía una medida considerable, la primera se enfrentaba a la vida con la escopeta siempre cargada por si necesitaba hacer uso de su lengua viperina, la segunda no concebía la posibilidad que algunas personas carecieran de bondad.

Un día el jefe de la corte las hizo llamar y les encomendó una entrañable misión, debían proporcionar el máximo bienestar a los viejecillos y viejecillas del lugar para que pudieran permanecer en sus domicilios junto a sus familias el máximo tiempo posible. Para cumplir dicha función se ayudaron de un batallón de eficaces trabajadoras y llamaron a otras damas del reino para compartir esta emocionante misión. Damas que hasta la fecha siempre se habían mostrado agradables y gentiles ante las bellas doncellas.

Las semanas fueron pasando y las doncellas fueron descubriendo que no sólo coincidían en su extremada belleza sino también en su manera de entender la vida, por ese motivo cada vez pasaban más tiempo juntas, reían, hablaban, compartían secretos y así poco a poco entre ellas fue brotando una bonita y sincera amistad.

A medida que su amistad se consolidaba fueron observando con curiosidad un extraño fenómeno que se propagó por el reino, algunas de las gentiles y agradables damas con las que compartían tareas fueron mutando hasta convertirse en seres abominables y monstruosos.

Cada una de ellas mutó de un modo distinto, a una de ellas le salió una espesa y oscura barba que intentaba afeitar al llegar a su morada para ocultarla ante los demás pero era ver a las dos doncellas reír y disfrutar de su amistad y la barba empezaba a crecer y crecer, a otra una noche por arte de magia le crecieron los pechos de una forma tan desmesurada que acabó saliéndole una prominente joroba y necesitó hacer uso de un bastón para poder desplazarse y una tercera empezó a sacar un humo fétido cada vez que abría la boca y pronunciaba una palabra.

El virus se manifestaba de diferente modo en función de la persona afectada pero había un rasgo común en todas ellas. Todas ellas cambiaban el color de su epidermis. Sus pieles se fueron tornando de un tono verdoso pero no un verde esmeralda o un verde aceituna, sino más bien un  verde envidia, pero envidia en letras mayúsculas, para que me entendáis.

Las dos doncellas ante tal fenómeno intentaron socorrer a las damas y corrieron a buscar ayuda. Visitaron al jefe de la corte, a la hechicera del bosque y al presunto sabio que vivía en palacio pero no hubo manera no encontraron solución posible ante tal fenómeno, las glándulas biliares habían segregado tanto líquido verdoso en sus hígados que ya nada se pudo hacer por aquellas damas.

Ante la incompetencia del jefe de la corte y la pasividad de los demás habitantes del reino las bellas doncellas decidieron que la vida era demasiado corta como para malgastarla junto a seres abominables y líderes incompetentes y decidieron empezar una nueva etapa lejos de aquel reino. 

Una mañana de invierno se levantaron al alba se prepararon unos bocatas para el camino, recogieron sus pertenencias y se mudaron de reino y recordaron que la libertad era otro de los valores que compartían”

Y ahora sin más dilación tengo el enorme placer de presentaros la mirada de Celia, realmente os daréis cuenta que valió la pena…

“En mi vida hay personas que han marcado un antes y un después. Yolanda es una de ellas. Llegó para abrir una brecha en un discurso que yo tenía demasiado bien aprendido.Es mi amiga malcriada (porque la malcrío yo). Muchos no lo entendieron, ni lo entienden hoy. No importa, nosotras sí.

Navidades. Entré un su casa. Hola, hola, frio, calor….”tinc un tumor…..al pit….. dolent…."(tengo un tumor…..en el pecho…malo) imagino que mi cara quedó entre el asombro y el dolor, me miró airada, como hace siempre que va a resoplar y me dijo: “Que? Jo que sé…Com es diuen aquestes coses?" (Qué? Yo que sé…Como se dicen estas cosas?) Reímos. Soltamos tensión. La ironía nos ha ayudado mucho en los malos momentos. Ese es uno de nuestros puntos de encuentro. Muchos tampoco lo entienden. No importa, nosotras sí.

A los dos días ya fue oficial el cáncer, la operación, la quimio….”No ploris, eh?" (No llores, eh?Colgué el teléfono, y lloré . Lo siento Yoli, si no lloro me ahogo, ya lo sabes. No lloré de pena, lloré de impotencia. Pasé esos días desesperada pensando en lo que podía hacer. Hacer, para ayudar, para controlar, para luchar….Y de repente un día, cuando dejé de mirarme a mi ombligo y la miré a ella, me di cuenta de que fluía, de que no necesitaba que yo hiciera nada. Porque yo, aunque me pese, no podía hacer nada. Era un tema de ser y estar, no de hacer. Qué gran lección del 2012, de la vida y de Yolanda.

Y así fue como dejé de pensar en el 2012 como el año en que mi mejor amiga iba a tener un cáncer.

A pesar de todo, como ella me conoce, mucho, y cuando digo mucho quiero decir mucho, de vez en cuando me envía a por globos, o me pide que la acompañe al médico….para que yo haga algo, porque sabe que haciendo me siento bien. Muchos tampoco lo entienden. No importa, nosotras sí.

Y cuando me preguntan por ella siempre contesto, “muy bien”, y algunos me miran raro, “pero como  va estar bien si tiene cáncer?”,  y en ese instante me siento afortunada de estar viviendo la enfermedad a través de los ojos de Yolanda y no de los de esas personas, y después concluyo en mis adentros…. es que tú no conoces a los Díaz-Ferrer.

Y así está siendo mi 2012, el año en que mi mejor amiga se inventó todo este festival para conseguir un regalo que hace tiempo que le rondaba por la cabeza……... Muchos tampoco lo entienden. No importa, nosotras sí.”

No sé a vosotros pero a mi me ha encantado, para esta entrada he escogido una canción que bailamos juntas una noche en el Guirigall en uno de nuestros fines de semana en Lles de Cerdanya, a mi no me gusta mucho, pero no importa a ella sí.





viernes, 18 de mayo de 2012

¡¡UNA ENTRADA MUY WONDERFUL!!


El otro día en una de esas eternas sobremesas que acostumbramos a compartir mi chico y yo estuvimos repasando como estamos afrontando este año 2012, y hablando sobre el tema yo solté una frase que me sorprendió a mi misma  (como veréis cojeo en el tema de la autoestima estoy trabajando en ello) “si sabes escuchar a tu cáncer te puede aportar muchas cosas positivas” realmente en mi caso está siendo así.

Cuando me enteré que tenía cáncer y tras superar los primeros días de estado de shock, totalmente necesarios por otra parte, decidí no mirar a mi cáncer como a mi enemigo sino como un visitante incómodo del que nos teníamos que librar lo antes posible y del que podía aprender muchas cosas, preferí ser yo la que cogiera el toro por los cuernos y decidir sobre como quería vivir esta experiencia y no dejar en manos de mi bicho cabroncete esa tarea.

El estar atenta a lo que mi cáncer me quiere decir me está dando un montón de lecciones  que espero y deseo mantenerlas cuando todo esto pase (porque estoy convencida que pasará) y mi vida vuelva a estar en su sitio.

A mi cáncer lo estoy exprimiendo al máximo, me está mostrando un montón de cosas, me está ayudando a escucharme como no lo había hecho antes, me está aportando que disfrute de mis momentos de soledad, de mis rutinas matinales, me ha mostrando como perder el miedo a tirarme a la piscina a la hora de iniciar nuevos proyectos, está incorporando nuevas maneras de disfrutar de la vida, ha contribuido a que me quiera mejor a mi misma y también a los demás, me ha impulsado a darme cuenta de lo simple que puede ser la vida si nos lo proponemos, me ha aportado grandes descubrimientos, gratas sorpresas y algún que otro desengaño, me ha mostrado a estar más atenta a mis emociones, gracias a él estoy conociendo una parte de mi que imagino que siempre ha estado acompañándome pero a la que no había puesto voz, me ha descubierto que puedo aprender a convertir mis debilidades en fortalezas y el primer paso para ello es identificar mis puntos débiles y sentarme a hablar con ellos para llegar a un acuerdo de convivencia…en fin un año del que quiero dejar constancia y del que quiero tener un grato recuerdo el día de mañana.

Pues aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que mi chico y yo celebramos nuestros primeros diez años juntos y felices me puse a buscar un regalo especial, quería algo que nos identificara como pareja, que resumiera estos diez años juntos, algo que colgar en el comedor de mi casa y poder contemplar cuando en un futuro próximo el día a día me pueda hacer olvidar todo lo que estoy aprendiendo este año, algo hecho para nosotros, algo que me aportada buen rollo, algo wonderful…

Pues con estas características era fácil acabar llegando a mr wonferful diseño gráfico para eventos no aburridos http://cargocollective.com/mrwonderful  cuando me topé con ellos (Javi i Angie) me di cuenta que ya había encontrado lo que estaba buscando y me enamoré perdidamente de sus láminas personalizadas.

Me puse en contacto con ellos y les encargué nuestra lámina, tras rellenar un amplio cuestionario sobre nosotros y nuestra vida en común, Javi y Angie se pusieron manos a la obra, y tachán!!!!. Llegó el momento de ver plasmadas todas las explicaciones en nuestra lámina personalizada fue momento piel de gallina, me encantó, por eso quería compartirla con todos vosotros, es una preciosidad.


Javi i Angie han hecho un trabajo magnífico, esta lámina representa todos esos momentos mágicos que nos identifican como pareja, nuestro primer viaje juntos a Lisboa, esa frase crucial que marcó nuestros inicios como pareja “tú no lo entiendes Yolanda pero yo por ti lo dejaría todo” (y así fue), nuestra película “Persiguiendo a Amy” que nos recuerda que para construir un futuro juntos hay que respetar el pasado del otro, nuestras cervecitas con pincho de fin de semana, mi devoción por los outlets de ropa, nuestro Yosu no podía faltar, nuestros bizcochos de los desayunos de los sábados, los cupcakes que intento hacer pero que a mi chico no le molan nada, nuestro aceite del Perelló, el regalo que le hice por su 40 cumpleaños viaje “sorpresa” a Londres, los picnics en el rio con tortilla de patata y pechuga rebozada los representamos con una foto que nos hicimos el año pasado en el rio de Navalonguilla, mi Barça y su Espanyol, y lo que me emocionó enormemente fue la gran sensibilidad que mostraron a la hora de plasmar a mi bicho cabroncete a través de mi blog “bebiendo limonada”. 

A mi chico le encantó y yo estoy convencida que cuando dentro de unos años la observe colgada en el comedor de casa hará que recuerde este año 2012 con una bonita sonrisa, ¡objetivos conseguidos!

Hoy os dejo una trocito de una de mis películas preferidas, a ver si os gusta!!



viernes, 11 de mayo de 2012

DIEZ AÑOS JUNTOS Y FELICES


Es terrible pero hay  personas que son felices y no lo saben. Son personas que viven instaladas en la permanente queja, personas que han decidido mirar la vida con las gafas del desánimo y la tristeza, personas que creen que la felicidad está en lo que les falta y no en lo que tienen, personas que se pierden las pequeñas alegrías que nos regala la vida porque están obsesionadas buscando la gran felicidad, personas que han tenido la poca fortuna de caer en el círculo de la infelicidad y por mucho que lo intentan no son capaces de encontrar la salida.

Ser feliz no es tarea fácil, no depende del azar ni es fruto de la casualidad, para ser feliz es necesario estar capacitado para ello, saber identificar los pequeños momentos de placer y tatuarnos en la piel que nosotros somos parte activa en la decisión de ser felices, acabar con el falso mito de que “la felicidad está ahí fuera” y atribuirnos a nosotros la responsabilidad de serlo.

Este año 2012 iba a ser un año especialmente feliz, un año lleno de sorpresas y de momentos mágicos, un año que mi chico y yo habíamos empezado a diseñar durante la cena del 31 de diciembre de 2011, porque este año 2012, señoras y señores ¡mi chico y yo celebramos nuestros primeros diez años juntos!

Un año que íbamos a inaugurar con mi reincorporación a la vida laboral tras haber podido disfrutar de unos meses mágicos dedicados a la crianza de la princesa Pauletis. Un año en que nos habíamos propuesto buscar nuevos espacios para los dos como pareja, momentos para poder volver a estar solos y recuperarnos el uno al otro dando por finalizada la llegada de nuevos miembros a la familia, al menos los que tuviera que parir yo, claro.

Pues 2012 tenía que ser un año de celebración, un año en el que teníamos que festejar esos diez años de sonrisas, de caricias, de miradas cómplices, diez años de retos cumplidos y de sueños por cumplir, diez años de viajes con nuestras mochilas a hombros, de paseos por La Fageda d’en jorda, de desayunos en El Casino de Cadaqués, de cenas improvisadas en nuestra terraza a la luz de las velas acompañados de nuestra amiga Chavela Vargas, de aperitivos con cervecita y pincho que se alargan hasta bien entrada la tarde, diez años de largas siestas en el sofá mirando “Pau i el seu germà” del gran Morfeo Recha.

Diez años de cambios de trabajo, de aumentos de sueldo, de bajadas de sueldo, de cambio de coche, diez años de calçotades, de verbenas de Sant Joan, diez años haciendo  panallets (a mi me encantan los de almendra a él le pirran los de piñones),  sumando velas a los pasteles de cumpleaños, diez años de domingos saboreando espaguetis a los tres quesos, de “llàgrimes de tardor”, diez años de largos paseos con las manos entrelazadas por las calles de cualquier ciudad soltándolas para engullirnos un delicioso shawarma.

Diez años compartiendo helados de avellana y de leche merengada, diez años de veranos en el pueblo  bajo una mullida manta y disfrutando de largas caminatas por la Sierra de Gredos, de solomillos de ternera y “patatas revolconas”, diez años de cinema a la fresca, baños en el rio y meriendas en la alameda.

Diez años que empezamos siendo cuatro apostamos por ser dos y a día de hoy somos cinco, diez años aprendiendo juntos, equivocándonos juntos, diez años compartiendo a los amigos de toda la vida, haciendo nuevos colegas y aparcando a otros que apuntaban maneras pero se quedaron por el camino.

Diez años que inauguramos bailando Los Rodríguez, haciendo el fitipaldi con Fito, persiguiendo a Marea por Barcelona, Granada y Candeleda, viajes en coche con los Pereza, Extremoduro para las noches de copichuelas, improvisando coreografías a ritmo de los Manel y Els amics de les Arts con nuestras princesas en el comedor de casa.

Diez años en los que no contábamos con la llegada de un iluso carcinoma ductal infiltrante que hizo una entrada muy sonora en nuestras vidas y se pensaba que iba a eclipsarnos, creía que nos iba a fastidiar el año y el pobre se dio de bruces con la realidad, se equivocó de piso porque nosotros vivimos sabiendo identificar las pequeñas alegrías y seguimos teniendo muchos, muchísimos motivos para seguir siendo felices y aunque hay momentos difíciles y situaciones duras y muy duras nosotros tenemos la suerte de seguir siendo  felices y saberlo. ¡Jódete bicho cabroncete!












Hoy os dejo un temazo de los Pereza porque coincido con ellos en qué gusto da estar enamorado y caminar con mi chico del brazo 



viernes, 4 de mayo de 2012

¿JUGAMOS TODOS?


En la entrada de hoy me gustaría explicaros un suceso que viví hace unas semanas y que realmente es digno de mención. Anécdota que tenía clarísimo que quería compartir con todos vosotros pero también era consciente que debía dejarla en cuarentena durante unos días para darle la distancia que merece y poder expresarla desde el humor y la reflexión, ingredientes con los  que me gusta aderezar mis relatos.

Creo que hoy ha llegado el día, vamos allá, tal y como os expliqué en la entrada “El encanto de la rutina” http://bebiendolimonada.blogspot.com.es/2012/04/el-encanto-de-la-rutina.html a lo largo de este tiempo he ido incorporando pequeñas conversaciones con mi amigo del parque ese que me transmite muy buen rollo y os puedo asegurar que nuestra relación ha ido avanzando a pasos agigantados.

Será deformación profesional pero no he podido evitar ir haciendo averiguaciones sobre su situación personal, de momento mirad toda la información que tengo sobre él:  tiene 90 años (pues os aseguro que está hecho un chaval) y el 22 de mayo cumplirá 91, es viudo (eso me lo temía), vive con una de sus hijas en el bloque de pisos frente el parque y su otra hija vive con su marido en el piso de arriba, con estos datos yo sinceramente me quedo mucho más tranquila porque “aparentemente” mi abuelillo está bien atendido, yo por si acaso no bajaré la guardia porque a mi amigo “mientras yo tenga a él no le va a faltar de nada”.

Bueno pues la anécdota que quiero compartir tuvo lugar una mañana en la que estaba disfrutando de nuestra charla matinal con mi amigo y de pronto se nos acercó un señor de avanzada edad que por sus andares chulescos y la dirección de sus pasos anunciaba que iba a interrumpir ese bonito momento sin el más mínimo reparo.

Evidentemente así lo hizo, ni corto ni perezoso se acercó a nosotros y sin que nadie le diera la palabra él empezó a soltarnos un monólogo sobre los recortes que estaba haciendo el gobierno utilizando unos argumentos que no eran nada razonables. No me malinterpretéis no defiendo ni uno solo de los recortes sociales que están llevando a cabo pero esta entrada no va de eso.

Unas simples pinceladas para que os hagáis una idea de lo que salió de su boca, aunque os aseguro que no voy a transcribir su discurso porque no había nada salvable en toda su disertación, desde su punto de vista recortan los derechos de “los de aquí” porque hay muchos de “los de ahí” yo como nieta de abuelos andaluces e hija de padre andaluz sentí ese pellizco en el estómago que siento siempre que hablan con desprecio de la inmigración,  pero sinceramente como “no tenía el chichi pa farolillos” y como creo que el emisor de los mensajes incendiarios no tenía ni la capacidad de escucha  ni la de reflexión para poder entender mi opinión al respecto me quedé calladita, dejé que mi mente abandonara mi cuerpo haciendo uso del gran poder mental que he ido perfeccionando a lo largo de estos últimos meses debido al manejo  que he tenido que hacer del mismo en varios momentos de este año (de algo me ha servido, sí señor) y aparté la mirada.

Pero no se vayan todavía que aun hay más, ahora es cuando viene lo mejor de la historia, una vez que el colega dio por terminada su intervención se me queda mirando y me suelta “ Oye, ¿y tú porque llevas un pañuelo atado en la cabeza?” lo miro a los ojos y le digo muy serena  “Porque me estoy curando de un cáncer de pecho” y va el individuo y me suelta “Ah!! Ya me lo imaginaba, mi hermana se murió de eso” ¡qué! ¿cómo se os ha quedado el cuerpo? yo suerte que ese día decidí ponerme pantalones porque os aseguro que si llevo falda se me caen las bragas al suelo.

Me dejó totalmente desconcertada como podía haber soltado eso por su boca sin conocerme de nada, sin saber en qué momento estaba de todo el proceso, cuál era el verdadero alcance de mi enfermedad y sin plantearse las consecuencias emocionales que podía producirme esa frase.

Entre balbuceos producidos por mi estado de perplejidad ante lo que acababa de escuchar sólo pude contestarle “Lo siento por su hermana pero espero que mi historia tenga otro final”  a día de hoy todavía no entiendo cómo pudo salir una frase tan cordial de mis labios, ah! claro debió ser “el poder de la mente”.

Evidentemente en ese momento eché de menos a todas esas personas que cuando se enteraban que tenía cáncer  me mencionaban a todas las madres, vecinas, amigas, nueras, suegras, cajeras de supermercado que también habían tenido cáncer y que ahora están “fenomenal”, esas personas a las que en entradas anteriores no les di el lugar adecuado, pues ahora des de aquí “Gracias, gracias y mil gracias, no dejéis de mencionarme a todas y cada una de las mujeres que conocéis que han superado un cáncer de mama”.

Dimos por terminado en encuentro, mi amigo siguió con su paseo matinal, yo me fui para casa con Yosu y el individuo imagino que iba a buscar nuevas víctimas.

Tras, podríamos llamarlo, “el incidente” me vino a la memoria una conversación que tuve el placer de compartir con unos buenos amigos hace unos meses en una de nuestras eternas sobremesas, en ella debatíamos sobre aquellas personas que se creen por encima del bien y del mal y sueltan por su boca lo que ellos consideran verdades como templos sin pensar en el contexto vital en que se encuentra el receptor del mensaje, personas que escudadas tras su verdad hacen un mal uso del concepto franqueza.

Por ejemplo decirle a una mujer que acaba de parir y que está en plena lactancia que aún le quedan por perder unos quilos o decirle a una mujer que está en tratamiento para superar un cáncer de mama que su hermana se murió exactamente de eso, sinceramente no lo veo correcto. No voy a entrar en que sea verdad o mentira, es posible que mi amiga en pleno postparto no tuviera la misma figura (aunque no dudo que volverá a lucirla en breve) y tampoco dudo que la hermana del señor muriera de cáncer pero en ambos casos ¿estamos hablando de personas sinceras o personas maleducadas?

Porque todos podemos participar del juego de la verdad y mi amiga podría haber contestado que el tema de los quilos se solucionará en cuánto deje de darle el pecho a su bebe, siga una correcta alimentación y haga un poco de de ejercicio pero él en cambio lo tiene un poco más complicado porque su problema se llama mala educación y a depende que edades es muy difícil corregirlo y menos si el susodicho no pone de su parte para solucionarlo.

Yo en mi caso si hubiera podido hacer algo más que balbucear podría haberle contestado que a día de hoy y en vista de cómo va mi tratamiento y el resultado de las pruebas que me están haciendo es más posible que se reúna antes él con su hermana que yo, y finalizar la frase con un “viejo de mierda”. Pero sinceramente creo que no era necesario.

Para esta entrada he escogido otro tema de mi querido Sabina porque a veces yo también prefiero escuchar mentiras piadosas.



viernes, 27 de abril de 2012

LA MIRADA DE JUAN LUIS


Mañana por la mañana mis princesas, mi chico, Yosu y yo cogemos los bártulos y nos vamos a nuestro pequeño paraíso a pasar los próximos cuatro días, un lugar del que prometo hablaros en algún momento, merece una entrada especial y por ello  prometo compartirlo algún día con todos vosotros.

Pero no me quería marchar sin compartir con todos vosotros una nueva mirada que he recibido esta semana y que me ha encantado, la mirada de Juan Luis.

Juan Luís es mi primo des de hace 10 años, el tiempo que llevo con mi chico, ya que en realidad es primo suyo por parte de madre.

Yo por malos rollos entre mi madre y sus hermanos motivados por temas que no conozco lo suficiente porque tampoco me he interesado en averiguar no he podido tener una relación con mis primos.

Sí que los tengo, nos conocemos, nos saludamos, incluso hemos llegado a compartir alguna que otra celebración en momentos puntuales pero nos ha faltado sentir ese vínculo que ata a las personas y las une de por vida.No hemos compartido experiencias de vida que nos hayan identificado los unos a los otros como parte de la misma familia.

Pero este déficit quedó completamente cubierto el día que conocí a los primos de mi chico, es imposible definir el concepto vínculo familiar sin hablar de los Marcos.
Los Marcos son una piña, son un montón de personas repartidas por toda España (Salamanca, centro neurálgico y lugar de encuentro habitual, Bilbao, Mallorca, Huelva, Badajoz, Valencia…creo que no me dejo ninguna provincia si es así lo lamento pero es que sois un montón carajo) que pueden estar años sin verse ni hablar por teléfono pero que están conectadas las unas a la otras por un lazo invisible que las mantiene y mantendrá unidas a pesar de la distancia física, personas que sabes con certeza que moverían cielo y tierra para que a ninguno de los suyos les faltara de nada.

Juan Luis es uno de los primos de Bilbao que ha querido colaborar en mi blog y aparte de ser una gran persona y un entusiasta de Los Suaves es un excelente periodista por eso os dejo con el texto que me ha enviado para que disfrutéis con su lectura como yo he hecho. Aquí os lo dejo:

"Antes que nada, creo que es de recibo que me presente: Soy Juanlu, el primo de Juan Andrés, el chico de Yolanda, quien ha saltado a la fama tras inaugurar con notable éxito la sección “Una mirada diferente” del blog “Bebiendo Limonada”. Por si ello fuera poco, soy el ahijado de Rosi y Juan, a la sazón suegros de la mencionada Yolanda. Lo cierto es que me da un poco de reparo introducirme así de sopetón en este blog, puesto que posiblemente los seguidores del mismo tendrán una relación mucho más cercana a Yolanda de la que yo tengo, pero al ver que ésta se ha apiadado de mí y me ha dejado tomar parte en su blog, voy a aprovechar la oportunidad para satisfacer este afán de protagonismo del que solemos gozar los periodistas (que somos muchos en la familia).

Como de lo que se trata es de aportar nuestra mirada al “2012, el año en el que voy a superar un cáncer de mama”, como bien titula mi prima, yo diré que el presente año, en lo que a mí se refiere, está protagonizado por un compañero de viaje llamado desempleo, quien, al parecer, no me quiere abandonar. Y eso que esporádicamente le pongo los cuernos colaborando con un par de agencias de prensa, una de las cuales, precisamente, tiene su sede central en la Calle Mallorca de Barcelona, cerca de donde viven mis padrinos.

Así las cosas, el 2012 va a ser para mí el año en el que he pasado a formar parte de la empresa más grande del estado, en la que ya “trabajamos” más de cinco millones de personas, pese a lo cual no quiero ir de víctima. De hecho, a pesar de que siempre he pecado de pesimista, he aprendido que ver la botella medio vacía te impide disfrutar de la mitad del líquido disponible en el recipiente (bueno, esto me lo acabo de inventar ahora, pero queda bien). Lo que quiero decir es que debemos afrontar las cosas como viene, con su lado negativo, pero también con su lado positivo. Es cierto, yo estoy en el paro, para ser más explícitos, diremos que estoy “en la puta calle”, pero no por eso voy a ponerme a llorar, entre otras cosas, porque yo no he provocado esta situación de la que espero escapar bien pronto. Es más, debería darme por satisfecho al ver que dispongo de artículos de verdadero lujo, como por ejemplo, agua corriente en mi casa, algo de lo que millones y millones de personas carecen en el mundo, y esto no es demagogia, es simplemente una realidad cuantificable.
Quizás fue la muerte de mi padre o quizás fueron mis viajes a Filipinas en los años 2007 y 2008 los que me hicieron empezar a ver las cosas de un modo distinto a como las veía antes, cuando no era más que un  mocoso inmaduro (bueno, un poco inmaduro sigo siendo). Y es que en Manila lo normal es que los niños duerman descalzos en medio de la acera, entre cartones; o que las madres, con sus bebés en brazos, te pidan en plena noche, presas de la desesperación y el hambre, que les des veinte pesos (algo así como 30 céntimos de euro) para poder comer algo. En esa época, mientras atravesaba en furgoneta barrios llenos de sucias chabolas destartaladas, entre las cuales los niños andaban con chancletas (los más afortunados), comprendí que hasta entonces me había preocupado por nimiedades y que aquí, en lo que llamamos Primer Mundo, somos unos privilegiados por disponer simplemente de comida o de luz. Este modo de analizar las cosas no implica que siga siendo en demasiadas ocasiones un neurótico impenitente, pero sí que a veces me ayuda a diferenciar entre “chorradas” y asuntos de los que realmente debemos preocuparnos, o mejor dicho, de asuntos a los que buscaremos una solución.

Por ello, tras la noticia que nos llegó a inicios de año de que Yolanda tenía cáncer, yo quise alejarme de las posiciones catastrofistas que parecían imponerse a nuestro alrededor. Al de poco tiempo comprobé con alegría que era la propia Yolanda la que tranquilizaba a todo el mundo anunciando que su recuperación iba por buen camino y que afrontaba con valentía y coraje esta etapa de su vida (¡Si es que es tan echada para adelante que hasta parece vasca, pues!). Ella ha llamado desde un inicio a las cosas por su nombre y eso es otra cosa que siempre me ha gustado. Sí señores, esa enfermedad se llama cáncer. Mi padre murió de cáncer, no de una larga enfermedad, y no hay que avergonzarse por ello, igual que no me avergüenzo cuando digo que dos tíos míos están en este momento “en la lucha” o igual que me alegro al acordarme de que mi amigo “Cucho”, quien destaca por su facilidad para ingerir cerveza, y de que mi amigo Guiller han superado sendos cánceres.

Por ello, si alguien quiere compadecerse de Yolanda, que lo haga por que el Madrid ha encarrilado la liga en su querido Nou Camp, o porque el único gol que ha metido Torres en los últimos dos años haya sido ante el Barcelona, aunque está claro que el fútbol no es más que una tontería si la comparamos con todas las cosas buenas que tiene Yolanda en su vida, como por ejemplo sus dos hijas, a las que dentro de poco explicará con toda naturalidad como ha superado un cáncer.

Y bueno, espero que ahora, tras esta larga disertación que espero haya sido del agrado de todos ustedes, aparezca aquí debajo un vídeo de Los Suaves, que es para lo que he escrito este artículo, je, je. Es broma, pero ándate con ojo Juan Andrés, que como me hayas puesto un vídeo de Manolo Escobar, cojo un autobús desde Galdakao (la capital del mundo, mucho más que Bilbao, incluso) hasta Rubí y te estiro de las orejas"

A ver si te gusta el vídeo que hemos elegido para que la próximas Malas Noticias que escuchemos sean únicamente este temazo de Los Suaves,


miércoles, 25 de abril de 2012

EL ENCANTO DE LA RUTINA


Cling, cling, cling…abro un ojo el otro sigue cerrado, saco la mano de debajo del  edredón cojo el móvil, miro la pantalla que me anuncia que son las siete y veinte: opción posponer o descartar, elijo posponer, me vuelvo a tapar con el edredón y disfruto de unos  minutos de pereza, al cabo de unos instantes el cuerpo empieza a reaccionar , disfruto del silencio que reina en mi casa, saco de nuevo la mano de debajo del edredón, miro la hora las siete y veinticinco,  ahora sí, empieza  ritual.

Me destapo me pongo las zapatillas que están esperándome al lado de mi cama, abro la persiana de mi habitación y miro el cielo sigue siendo azul, me dirijo al lavabo,(…), me lavo la cara y me pongo crema hidratante veo mi imagen en el espejo, no me miro, no me gusta lo que veo, me duele, me entristece y no hay tiempo para lamentaciones, ya vendrán tiempos mejores ya volveré a gustarme.

Salgo del baño, voy a la cocina, cojo el pan de molde de la nevera y lo pongo en la tostadora, enciendo la cafetera, espero que el botón verde deje de parpadear, voy a la habitación me visto con la ropa que dejé preparada por la noche, vuelvo a la cocina y cojo el biberón le pongo agua y lo caliento en el microondas, salen las tostadas les pongo aceite y sal, el botón verde deja de parpadear busco la capsula de color granate, la coloco en la cafetera le doy el botón verde y sale el café, su olor inunda la cocina, me gusta poder volver a disfrutar de ese aroma, apago la cafetera, añado leche de avena y azúcar moreno  coloco la taza en el microondas, espero un minuto y saco el café con leche me siento en el banco que compramos hace poco en Ikea para acompañar a la mesa de la cocina.

Empiezo mi desayuno, no pienso, mi mente está en blanco en modo off, doy pequeños mordiscos a las tostadas mientras las saboreo lentamente y disfruto del café dándole pequeños sorbos, disfruto de estos instantes de quietud, oigo como el Yosu se despierta y sale de debajo de nuestra cama, veo como asoma la cabeza mientras estira su cuerpo entumecido por las horas de sueño, viene hacia mí se pone a mi lado y me coloca su cabeza encima de la pierna, me da los buenos días, es listo sabe que el ultimo mordisco de mi tostada es para él, se lo doy, miro la hora siete y cuarenta me levanto, cojo la taza y el plato del desayuno les paso un agua y los coloco en el lavavajillas, cojo el vaso de la Kitty lo lleno de leche y lo pongo en el microondas, pongo la caja de galletas encima de la mesa. Mientras se calienta la leche de Lucietis voy haciendo la papilla de Pauletis, suena el microondas que me avisa que la leche ya está templada, le pondo dos cucharaditas de nesquik, coloco el vaso en la mesa de mármol de la cocina junto la caja de galletas y por último la caña del pájaro loco miro la hora siete y cuarenta y cinco hora de despertar a las princesas.

 ”Lucia!!!….ya es de día”  la dejo que empiece a reaccionar mientras voy a despertar a Pauletis que a día de hoy todavía no ha desarrollado ningún tipo de malhumor matinal, voy a su habitación abro la persiana y entra el día que ilumina su cuna, empieza a moverse, se estira, se frota los ojillos y me regala una sonrisa, ¡es tan gratificante despertar a mi pequeña cada mañana!, la cojo en brazos apoya su cabecita en mi hombro mientras yo le doy un millón de besos “mañaneros” y me hace feliz, la llevo a su trona de la cocina mientras se sigue rascando los ojitos con sus manitas, me encanta esa imagen, me recreo mirándola es ternura en estado puro, la siento al tiempo que le pongo a su disposición toda una serie de artilugios, cucharas de plástico, tenedores de madera, muñequitos… y ella empieza a jugar con ellos, le voy dando la papilla.

Vuelvo a llamar  ¡Lucíaaaa! oigo como empieza a quejarse, ella ya ha empezado a desarrollar ese malhumor matinal, sigo dándole la papilla a Pauletis, espero unos segundos, me levanto voy a la habitación de Lucietis, “venga Lucía que ya está el desayuno”  levanta los brazos hacia mi aunque sigue con los ojos cerrados, la cojo en brazos (cada vez más doloridos, no quiero dejar de coger en brazos a mis princesas, eso me pondría triste), la beso y la llevo hasta el banco de la cocina la siento, ella se deja hacer, abre los ojos, mira a Pauletis y las dos se sonríen, se dan los buenos días, Lucietis empieza a desperezarse, mete la cañita en el vaso y empieza a sorber, al rato se dirige dando tumbos hacia el baño y hace pis, vuelve a la cocina, Pauletis  termina su papilla,  señala la caja de galletas quiere un premio le acerco una, la coge y me sonríe le sonrío, salgo de la cocina y las dejo a solas unos instantes, voy al baño me lavo los dientes, oigo como Lucietis sorbe la leche, escucho esos ruiditos que me encantan.

Las ocho y diez vuelvo a la cocina  cojo a Pauletis en mis brazos, voy a buscar un pañal, toallitas húmedas y la ropa que dejé preparada ayer por la noche en su habitación, la dejo encima de mi cama, le cambio el pañal, nos miramos, nos reímos, le hago cosquillas, se troncha, jugamos mientras la visto, le limpio la carita le pongo sus zapatitos y un poco de colonia, la peino y la dejo en el suelo del comedor rodeada de juguetes, muñequitos, cucharas de madera, tupers vacios, voy a la cocina, insisto “Lucia la leche”  empezamos las negociaciones, “toda no”, “toda sí”, “hasta la nube”, “hasta la flor” llegamos a un acuerdo.

Voy a la habitación de Lucietis, cojo el chándal del colegio lo llevo a mi cama, ella me avisa que ya ha terminado, quiere que vaya a mirar el vaso, lo hago  la felicito, le gusta que la premie, a mi me gusta premiarla, viene, se estira en la cama, se quita el pijama, se viste, mientras lo hace quiere que está con ella en la habitación, conversamos, voy al comedor le echo un ojo a Pauletis, gatea entre sus cosas, me ve, viene hacia mí, Lucietis ya está vestida y calzada le doy el cepillo y su pasta de dientes, mientras se lava los dientes y la cara yo le preparo el bocadillo del almuerzo y lo pongo en su mochila,  me avisa cuando termina, va a su joyero repleto de gomas, diademas, clips… escoge el peinado del día, me viene a buscar con la colonia y el cepillo, ella los sujeta, me da la colonia, le pongo colonia, me da el cepillo, la peino, ahora la goma del pelo y un moñete aquí, otro moñete allá y los cuatro clips, dos en cada lado, miro la hora las ocho y media, voy a mi habitación abro la caja donde guardo mis pañuelos,  busco entre mis preferidos, tengo un montón pero casi siempre llevo los mismos me pongo delante del espejo de mi habitación, me lo pongo en la cabeza y lo ato, lista, busco a Pauletis, está jugando en el baño con la báscula, la cojo le pongo la chaqueta que está encima del carro y la coloco en él, se queja, intenta llorar, no le sale, no sabe, le pongo el chupete, se conforma, pongo las mochilas en el carro y el Yosu a la terraza, Lucietis se pone su chaqueta “Mira mama” le gusta que mire como se ata ella sola la cremallera, la miro me encanta mirarla, salimos de casa, voy hacia el ascensor, lo llamo, ella cierra la puerta de casa me acerco y la cierro con llave, llega el ascensor subimos pico la letra B y bajamos, salimos del ascensor, Lucietis me abre la puerta de la calle y la aguanta, le gusta hacerlo.

Las ocho y cuarenta Lucietis me da la mano, con la otra llevo el carrito, primera parada el colegio de Lucietis por el camino recogemos a su amiga la pequeña Laia, a veces se hablan, otras se ignoran, otras se chinchan… y en función del día vamos haciendo el camino, llegamos al destino, aparco el carrito, le doy la mochila y un beso, entra a clase, vuelvo al carrito próxima parada la guardería de Pauletis, cuando llegamos empieza a mover las piernas, está contenta, entramos la cojo en brazos y la llevo a su clase, ríe, le quito la chaqueta, mini conversación con sus profes sobre el tiempo, como va mi tratamiento, anécdotas de Pauletis y Lucietis, opciones varias vamos, me despido de Pauletis la beso ella ya está jugando con uno de los juguetes, me voy cierro la puerta con cuidado, voy a la entrada doblo el carro (las normas son las normas) y salgo a la calle. Las nueve y cuarto me voy hacia casa, miro el móvil, envío algún whasapp de buenos días a mis incondicionales y disfruto del paseo de vuelta a casa, ya no importa la hora, no tengo prisa.

Llego a casa, Yosu me espera inmóvil en la terraza, dejo el bolso, abro las ventanas de las habitaciones, cojo una bolsa de plástico la meto en el bolsillo de la chaqueta, las llaves en la otra y abro la puerta de la terraza. Yosu empieza a saltar, cojo su correa y vamos hacia la calle, por las escaleras nos discutimos, nunca  me ha gustado que me estire ahora menos porque me duelen mucho los brazos cuando lo hace, le  riño y deja de estirar, a los pocos metros vuelve a hacerlo,  salimos a la calle y vamos al parque de siempre, estamos solos, lo suelto y empieza a correr como un loco, huele la hierba , salta, muerde ramas, me trae una, se la tiro y me la vuelve a traer, jugamos un rato.

Me siento en un banco mientras miro como disfruta de su rato de libertad, me desconecto y empiezo a imaginar, me imagino que sentiré el día de mi última sesión de quimioterapia, el día que me reincorpore a mi puesto de trabajo, el día que vuelva a ir a la peluquería a cortarme las puntas, el día que celebre con mi gente que todo ha terminado, el día que por fin me despierte por la mañana y todo haya vuelto a su sitio, empiezo a emocionarme, stop, me levanto y llamo al Yosu.

Hora de volver iniciamos el camino de vuelta y lo veo, mi amigo del parque se acerca, nos saludamos con una sonrisa hacía días que no coincidíamos. Es un señor mayor de sonrisa cálida y mirada entrañable, hemos coincidido varias veces y hemos cruzado algunas frases cordiales, lo recuerdo siempre sonriendo, llama al Yosu, se acerca con su bastón y lo acaricia, me doy cuenta que va solo, no lo acompaña su pequeño amigo peludo  de color marrón, recuerdo la imagen de los dos caminando juntos el uno al lado del otro y siguiendo los dos el mismo ritmo en sus andares, me explica que ayer se murió, está triste su mirada se humedece, no sé qué decirle, me quedo callada le digo que lo siento, no quiero caer en la trampa de decir alguna de esas absurdeces que decimos cuando la situación lo que requiere es quedarse en silencio.

Recuerdo a todas esas personas que cuando les decía que tenía cáncer me listaban a  todas esas amigas, vecinas, tías, madres, novias, suegras, conocidas, cajeras de la frutería, dependientas de la zapatería etc que habían pasado por lo mismo y que ahora estaban “fenomenal” y que sinceramente a mí en esos momentos me importaban tres leches, por eso prefiero quedarme callada, mira por donde después de todo una cosa más que he aprendido.

Mi amigo emprende su marcha mientras me repite “el mío ayer se murió y ahora tengo que pasear solo” veo como se aleja triste apoyado en su bastón para seguir con su paseo diario, ese paseo que hasta hace un par de días hacía acompañado pero hoy lo hará solo y seguramente mañana también. Esa imagen me produce una inmensa tristeza pero no puedo evitar pensar que este abuelillo me da muy buen rollo, quiero en mi vida personas que me den buen rollo.

Vuelvo a casa y por el camino decido que voy a hablar con el responsable de operaciones que me ha diseñado las mañanas para incorporar pequeña conversación matinal con mi amigo del parque, va a convertirse en otro de mis incondicionales, quiero que esté en mi año 2012.

Hoy os dejo una canción del grandioso Kiko Veneno para que recordemos que lo que hoy echamos de más mañana podemos echarlo de menos, vale la pena recordarlo.


domingo, 22 de abril de 2012

UNA MIRADA DIFERENTE


Una de mis premisas es “renovarse o morir” por este motivo voy a inaugurar una nueva sección en mi blog, sección a la que llamaré “Aportando miradas” y que tiene como objetivo dar voz (por escrito) a todas esas personas, familia, amigos, colegas de la red, compañeros varios… para que puedan expresarse y al mismo tiempo para poder aportar otros puntos de vista sobre cómo están viviendo ellos este año 2012 “el año que voy a superar un cáncer de mama”

Yo me pondré en contacto con alguno de vosotros, ya os aviso de antemano que alguno no se va a librar (Ay! que nos entran las cagaleras, eh?) para ver si os apetece participar, no es obligatorio ni mucho menos quiero provocar urticaria en ninguno de vosotros así que a los más nerviosillos ya los he ido descartando; de todos modos yo estaré encantada de recibir las propuestas de todos aquellos a los que les mole la idea.

Bueno, pues vamos al lío y como no podía ser de otro modo, esta sección la inaugura mi chico,  porque no podría ni imaginarme mi vida sin él y porque me encanta cuando me coge de la mano y hace que todo sea más sencillo.

Aquí, os lo presento mi chico-mi red de apoyo; mi red de apoyo-mi chico. Empezamos:

“Muy buenas, soy “el chico”. Mi chica me ha preguntado si quería hacer una colaboración en su blog y me ha parecido buena idea, así que aquí estoy. No diré que espero estar a la altura porque soy perfectamente consciente de que no lo estaré, pero al menos espero no desentonar demasiado y poder aportar al blog lo que supongo que espera Yolanda, otra mirada de alguien para quien el año también está siendo diferente al esperado.

Lo primero que puedo contar es que cuando a principios de año, tras la noticia que nos dieron el día 4 de enero, me encontraba a la gente por la calle que no sabía nada y de manera cordial me preguntaban: ¿qué tal el nuevo año?, se me quedaba cara de gilipollas e intentaba escaquearme como buenamente podía, que seguramente era de manera bastante cutre.

La verdad es que al principio prácticamente no podía hablar del tema, como si no hablar de ello con nadie hiciera que fuera menos real, que no estuviera pasando. Es una reacción habitual en mí, uno de esos déficits que todos tenemos, supongo, mi inocente manera de soportar lo que me parece insoportable. Tras digerir un poco el susto inicial intenté centrarme en la acción, no demasiado en la reflexión, que al principio de poco servía hasta conocer el verdadero alcance de la enfermedad. Me dediqué a cumplir el cometido que me parecía que me tocaba cumplir e intentar estar a la altura de las circunstancias. Sinceramente creo que lo conseguimos, tanto Yolanda como yo. Ni que decir tiene que el mérito es básicamente suyo, gracias a su entereza para mí era mucho más fácil mantenerme siempre en aparente buen humor y con actitud positiva. Cada uno llevaría lo suyo por dentro, y todo lo que se le pasa a uno por la cabeza se queda para uno mismo.

Una de mis mayores preocupaciones era cómo podía afectar la situación a Lucía, una niña de 3 años pero sensible, inteligente y con un radar muy bien sintonizado. Nos dio una lección y nos enseñó que si la hacemos partícipe y le explicamos las cosas en su idioma, ella las entiende, las lleva bien y además nos ayuda. Un cielo. Aprendí lo útiles que pueden ser los niños para superar situaciones complicadas, la energía positiva que aportan. En el caso de Lucía, de manera incluso consciente. En el caso de Paula, de manera inconsciente, pero es que ella lleva la alegría en la sangre, le sale de forma natural. Tiene el don de irradiar buen rollo. Creo que será siempre así. Hay quien considera a los niños una carga. No tienen ni idea de lo que nuestras hijas nos han ayudado a nosotros a sobrellevar esta otra carga mucho más ingrata.

No me quiero alargar mucho más. Aquí el protagonismo es de Yolanda, pero no voy a dejar pasar la oportunidad de acordarme de toda la gente que de alguna manera nos ha ayudado estos meses, sobre todo los que han apoyado a Yolanda, muchos de ellos seguidores de este blog que con vuestros comentarios ayudáis mucho más de lo que seguramente os imagináis.

De los que me han ayudado a mí, agradezco sobre todo el esfuerzo de mis padres, que a pesar de que los años no pasan en balde, siguen estando ahí cuando se les necesita. Gente increíble que no hace más porque no les dejamos. Y a mis jefas, que me han dado todas las facilidades para hacer lo que realmente tenía que hacer, estar al lado de Yolanda. No todo el mundo puede decir lo mismo”.

A qué es monísimo? 

Como es habitual cada entrada la he ido acompañando de una canción o video, en este caso le dejé elegir la canción, que menos, no? por que estando a su lado estoy convencida de que el viento no podrá moverme a su antojo.